El primer mes de clases: lo que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos a tener un buen año escolar

El comienzo de un nuevo año escolar trae muchas emociones. Hay maestros nuevos, compañeros nuevos, horarios diferentes y, en algunos casos, una escuela completamente nueva. Para los niños, las primeras semanas son un periodo de adaptación. Para los padres, también.

Es fácil pensar que nuestra principal responsabilidad durante este tiempo es comprar los útiles, preparar la mochila y asegurarnos de que los niños lleguen a la escuela a tiempo. Todo eso importa, pero hay algo aún más importante.

El primer mes es nuestra oportunidad de establecer hábitos y crear una relación positiva entre la casa y la escuela que puede acompañar a nuestros hijos durante todo el año.

No necesitamos ser expertos en educación para hacerlo. Hay algunas cosas sencillas que pueden marcar una gran diferencia.

1. Conozca al maestro de su hijo

No espere hasta que haya un problema para comunicarse con el maestro.

Durante las primeras semanas, preséntese. Asista a la noche de regreso a clases, reuniones para padres, cafés con el director u otras actividades que ofrezca la escuela.

Cuando los padres y las escuelas desarrollan una relación desde el principio, es mucho más fácil comunicarse después si surge una preocupación académica, social o emocional.

También pregunte cuál es la mejor forma de comunicarse con el maestro. Algunos prefieren el correo electrónico. Otros utilizan aplicaciones escolares o plataformas digitales.

Y recuerde algo importante: no tiene que hablar inglés perfectamente para participar en la educación de su hijo. Si necesita un intérprete o información en su idioma, pregunte qué recursos ofrece la escuela.

Su voz como padre importa.

2. Haga preguntas específicas sobre el día escolar

Todos hemos tenido esta conversación:

“¿Cómo te fue en la escuela?”

“Bien.”

“¿Qué hiciste?”

“Nada.”

En lugar de hacer preguntas generales, pruebe preguntas más específicas.

¿Qué fue lo más divertido que hiciste hoy?

¿Qué aprendiste que no sabías ayer?

¿Con quién jugaste durante el recreo?

¿Qué fue difícil hoy?

¿Qué te hizo reír?

¿Ayudaste a alguien?

¿Alguien te ayudó a ti?

Estas preguntas nos permiten conocer mucho más que las calificaciones. Nos ayudan a entender cómo nuestros hijos se están adaptando a su nueva clase, sus amistades y las expectativas de la escuela.

No todas las conversaciones tienen que ser largas. Cinco minutos de atención verdadera pueden decirnos muchísimo.

3. Establezca una rutina que su familia realmente pueda mantener

Septiembre suele comenzar con buenas intenciones. Mochilas listas desde la noche anterior. Ropa preparada. Hora de dormir perfecta.

Después llega la vida real.

Por eso, no busque crear una rutina perfecta. Busque crear una rutina sostenible.

Los niños suelen desenvolverse mejor cuando saben qué esperar. La American Academy of Pediatrics señala que las rutinas regulares y predecibles ayudan a organizar la vida familiar.

Decidan dónde se colocan las mochilas al llegar a casa. Establezcan un momento para leer o hacer las tareas. Preparen lo necesario para la mañana siguiente. Intenten mantener una hora consistente para acostarse.

Una buena rutina no tiene que convertir la casa en un cuartel. También debe existir tiempo para jugar, conversar, descansar y simplemente ser niño.

4. Proteja el sueño

A veces pensamos en dormir como algo separado del aprendizaje, pero están estrechamente relacionados.

Un niño cansado puede tener más dificultad para concentrarse, aprender y manejar sus emociones durante el día escolar. La American Academy of Pediatrics también señala que dormir poco está relacionado con más ausencias y llegadas tarde.

Durante el primer mes de clases, observe cómo se está adaptando su hijo al nuevo horario.

Si levantarse cada mañana se convierte en una batalla, quizás necesite acostarse un poco más temprano. Crear una rutina tranquila antes de dormir y reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse también puede ayudar.

Dormir bien es parte de estar preparado para aprender.

5. Tome la asistencia en serio desde el principio

Un día aquí y otro allá pueden parecer insignificantes, especialmente durante las primeras semanas.

Pero las ausencias se acumulan.

El Departamento de Educación de los Estados Unidos generalmente define el ausentismo crónico como faltar al 10 por ciento o más de los días escolares durante el año.

Por supuesto, los niños se enferman y existen situaciones en las que deben quedarse en casa. El objetivo no es enviar a un niño enfermo a la escuela. Se trata de crear desde el principio la expectativa de que asistir a la escuela regularmente es importante.

También trate de evitar las llegadas tarde frecuentes. Para un niño pequeño, entrar al salón cuando la clase ya ha comenzado puede hacer que la mañana sea más difícil de lo necesario.

6. Lea con su hijo todos los días

No espere a que la escuela envíe una tarea de lectura.

Haga que los libros sean parte de la rutina familiar.

Puede leerle a su hijo. Su hijo puede leerle a usted. Pueden turnarse las páginas. Un hermano mayor puede leer con uno menor.

Y para las familias bilingües, hay algo especialmente importante: leer en casa no tiene que significar leer solamente en inglés.

Lea en español.

Cuente historias en español.

Hable sobre los personajes en español.

Pregunte qué piensa que sucederá después.

La conversación que ocurre alrededor de un libro también es parte de la experiencia de lectura.

El idioma que su familia habla en casa es un recurso. Úselo.

7. Observe más que las calificaciones

Durante el primer mes, probablemente todavía no habrá muchas calificaciones. Eso puede ser una ventaja.

Utilice este tiempo para observar otras cosas.

¿Su hijo quiere ir a la escuela?

¿Habla de algún amigo?

¿Sabe el nombre de su maestro?

¿Parece muy cansado al llegar a casa?

¿Hay alguna materia que le causa frustración?

¿Está preocupado por algo?

Los niños no siempre dicen directamente: “Estoy teniendo dificultad para adaptarme.”

A veces lo muestran de otras maneras.

Un cambio repentino en el comportamiento, dolores de estómago frecuentes antes de ir a la escuela, problemas para dormir o una resistencia constante a asistir a clases pueden ser señales de que vale la pena conversar un poco más con su hijo y, si es necesario, con la escuela.

8. No haga la tarea por su hijo

Queremos que nuestros hijos tengan éxito. Por eso puede ser difícil verlos luchar con una tarea.

Pero ayudar no significa darles las respuestas.

Pregunte: “¿Qué piensas?”

“¿Cómo podrías empezar?”

“Muéstrame lo que ya sabes.”

Si no entiende la tarea, puede escribirle al maestro o animar a su hijo a pedir ayuda.

Parte de aprender es descubrir qué hacer cuando todavía no sabemos la respuesta.

9. Conozca la escuela, no solamente el salón de clases

Durante el primer mes, trate de conocer un poco más sobre la comunidad escolar.

¿Quién es el director?

¿Quién es el consejero?

¿Hay una asociación de padres?

¿Qué actividades ofrece la escuela?

¿Hay noches familiares, reuniones, talleres o eventos culturales?

Participar no significa que tenga que ser voluntario todas las semanas. Para muchas familias eso simplemente no es posible.

Puede significar asistir a una reunión cuando pueda, leer los mensajes de la escuela, responder una encuesta, participar en una actividad familiar o comunicarse con el maestro.

La participación familiar puede tomar muchas formas.

10. Dé tiempo al proceso

Finalmente, tenga paciencia.

El primer día de clases no determina cómo será todo el año.

Algunos niños entran a la escuela el primer día emocionados y seguros. Otros necesitan varias semanas para sentirse cómodos. Algunos niños llegan a casa contando cada detalle. Otros necesitan tiempo antes de querer hablar.

Observe. Escuche. Pregunte. Mantenga las rutinas.

Y cuando algo le preocupe, comuníquese con la escuela temprano.

No necesitamos controlar cada parte de la experiencia escolar de nuestros hijos. Nuestro trabajo es mucho más importante que eso.

Podemos darles una base estable desde la cual puedan aprender a manejar sus propias experiencias, resolver problemas, pedir ayuda y desarrollar independencia.

El primer mes de clases no tiene que ser perfecto.

Lo importante es comenzar a construir los hábitos, las relaciones y la confianza que nuestros hijos necesitarán durante el resto del año.

Referencias

American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org. “Consejos para un regreso exitoso de sus hijos a la escuela.”

American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org. “Diez consejos para el éxito de su hijo en la escuela.”

American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org. “La importancia de las rutinas familiares.”

American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org. “Asistencia escolar, inasistencias injustificadas y ausentismo crónico: qué deben saber los padres.”

U.S. Department of Education. “Family Partnership and Engagement.”

U.S. Department of Education. “Supporting Student Attendance and Engagement.”

Institute of Education Sciences. “A Meta Analysis of Parent Involvement Interventions and Family School Partnerships’ Effects on Student Outcomes.”

Institute of Education Sciences. “Impacts of Home Visits on Students in District of Columbia Public Schools.”

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