Estar presente importa: Por qué participar en la escuela de su hijo puede apoyar su éxito

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Entre el trabajo, preparar la cena, llevar a los niños a sus actividades y cumplir con todas las responsabilidades de la vida diaria, recibir una invitación para otra actividad escolar puede sentirse como una cosa más en una lista que ya está llena.

Noche de Regreso a Clases, Café con el Director, conferencias con los maestros, reuniones de padres y actividades familiares: ¿realmente es importante asistir?

No es necesario estar presente en cada actividad para ser un padre comprometido con la educación de su hijo. Sin embargo, cuando sea posible, participar, conocer a los maestros, hacer preguntas y mantenerse conectado con la escuela puede ser una parte importante del apoyo que le brinda a su hijo.

La participación de los padres sí importa

Durante décadas, los investigadores han estudiado la relación entre la participación de las familias y el rendimiento académico de los estudiantes. Una amplia revisión de investigaciones publicada en Educational Research Review encontró una relación positiva entre la participación de los padres y el rendimiento académico.

Sin embargo, existe una distinción importante: participar en la educación de un niño significa mucho más que simplemente estar físicamente dentro de la escuela.

También significa tener expectativas para su educación, hablar con él sobre lo que está aprendiendo, conocer su progreso, comunicarse con sus maestros y demostrarle que la escuela es importante para la familia.

Por eso, asistir a una actividad escolar puede tener un propósito mucho mayor que simplemente poder decir que estuvo allí. Es una oportunidad para obtener información, hacer preguntas y comenzar a construir una relación con las personas que educan a su hijo.

¿Por qué asistir a la Noche de Regreso a Clases?

La Noche de Regreso a Clases, conocida en muchas escuelas como Back-to-School Night, suele realizarse durante las primeras semanas del año escolar. Puede ser fácil pensar que no es necesario asistir porque todavía no hay calificaciones ni problemas que discutir.

Pero precisamente por eso puede ser tan valiosa.

Durante esta actividad, los padres pueden conocer al maestro, aprender cómo funciona el salón de clases, entender las expectativas académicas y saber qué estudiarán los niños durante el año. También pueden aprender cómo se asignan las tareas, qué recursos están disponibles y cuál es la mejor manera de comunicarse con el maestro.

Piense en esa noche como una oportunidad para conocer el mapa del año escolar. Si meses después surge una pregunta o preocupación, usted ya tendrá una mejor idea de cómo funciona la clase y con quién debe comunicarse.

Conozca al maestro antes de que exista un problema

Con frecuencia, el primer contacto significativo entre una familia y un maestro ocurre cuando algo no está funcionando. Quizás el niño está teniendo dificultades con la lectura, sus calificaciones están bajando, no está entregando las tareas o está teniendo problemas de comportamiento.

Es mucho más fácil comenzar esas conversaciones cuando ya existe una relación.

No tiene que ser una relación complicada. A veces comienza simplemente presentándose: “Hola, soy la mamá de Mateo. Mucho gusto. Gracias por trabajar con él este año.”

El maestro conoce lo que ocurre en el salón de clases, pero usted conoce a su hijo de una manera que nadie en la escuela puede conocerlo. Cuando la familia y el maestro comparten información, ambos pueden comprender mejor lo que el estudiante necesita.

¿Vale la pena ir a un Café con el Director?

Un Café con el Director puede parecer menos importante porque probablemente no se hablará específicamente de las calificaciones de su hijo. Sin embargo, estas reuniones pueden ayudar a las familias a entender mejor cómo funciona la escuela.

Puede aprender cuáles son las prioridades del director, qué cambios están ocurriendo, qué recursos existen para los estudiantes, cómo se manejan ciertos problemas y qué oportunidades están disponibles para las familias. También puede escuchar las preguntas de otros padres y conocer a otras personas de la comunidad escolar.

Cuando no conocemos a nadie, una escuela puede sentirse como una institución enorme y difícil de navegar. Poco a poco, participar en este tipo de actividades puede transformar “la escuela de mi hijo” en “nuestra comunidad escolar.”

Su participación también envía un mensaje a su hijo

Los niños observan mucho más de lo que pensamos. Cuando ven que sus padres conocen a sus maestros, preguntan cómo les está yendo, leen los mensajes de la escuela o asisten a una actividad, reciben un mensaje importante: “Mi educación importa en mi familia.”

Las investigaciones sobre participación familiar sugieren que algunas de las formas de participación más relacionadas con el rendimiento académico incluyen las expectativas que los padres tienen para la educación de sus hijos y las conversaciones familiares sobre la escuela.

Esto significa que apoyar la educación de su hijo no requiere que usted pueda resolver cada problema de matemáticas o explicar cada tarea. También consiste en crear una cultura familiar donde aprender, esforzarse y asistir a la escuela sean importantes.

No espere hasta recibir una mala calificación

Mantenerse conectado con la escuela también puede ayudarle a identificar dificultades antes de que se conviertan en problemas mayores.

Durante una conferencia o conversación con el maestro, puede preguntar: “¿Cómo está progresando mi hijo en lectura?” “¿Está trabajando al nivel esperado para su grado?” “¿Cómo va en matemáticas?” “¿Hay alguna habilidad que podamos practicar en casa?”

También puede preguntar sobre aspectos que no aparecen necesariamente en una boleta de calificaciones: ¿Participa en clase? ¿Trabaja independientemente? ¿Pide ayuda cuando la necesita? ¿Hay algo que el maestro esté observando que usted debería saber?

No tiene que esperar hasta que llegue una mala calificación para comenzar esa conversación.

Para las familias que hablan español: el idioma no debe impedir su participación

Para algunos padres, asistir a una actividad escolar puede ser intimidante cuando gran parte de la información se presenta en inglés. Puede ser difícil hacer preguntas o comprender términos educativos que no se utilizan en conversaciones cotidianas.

No permita que eso le haga pensar que su voz tiene menos valor.

Pregunte qué servicios de interpretación y traducción ofrece la escuela. Para reuniones importantes, solicite un intérprete con anticipación cuando esté disponible. Si alguien utiliza una palabra o término que no comprende, pida que se lo explique.

No necesita hablar inglés perfectamente para participar activamente en la educación de su hijo. Usted aporta información, experiencias y conocimientos sobre su hijo que son importantes para la escuela.

¿Qué pasa si no puedo asistir?

También es importante reconocer la realidad de muchas familias. Los padres trabajan. Algunos tienen más de un empleo. Otros trabajan de noche, tienen niños pequeños, carecen de transporte o simplemente no pueden asistir a una reunión programada para cierta hora.

No poder asistir a una actividad no significa que usted no esté comprometido con la educación de su hijo.

Si no puede estar presente, busque otra manera de obtener la información. Puede enviar un correo electrónico, llamar a la escuela, pedir una conversación en otro horario o revisar los materiales que se compartieron durante la reunión.

Incluso puede enviarle un mensaje al maestro diciendo: “No pude asistir a la reunión. ¿Hay alguna información importante que deba conocer o algo que podamos hacer en casa este trimestre?”

La meta no es marcar una casilla que diga “asistí.” La meta es mantenerse informado y conectado.

No tenga miedo de hacer preguntas

Los padres tampoco necesitan conocer todo el vocabulario educativo para tener una conversación significativa con un maestro.

Algunas de las mejores preguntas son también las más sencillas. Pregunte cómo está progresando su hijo, cuál es su mayor fortaleza, si existe alguna área que le esté costando y qué puede hacer la familia en casa para ayudar.

También pregunte cuál es la mejor manera de comunicarse con el maestro durante el año.

Y no haga estas preguntas solamente una vez. La educación de su hijo cambia durante todo el año. Un niño que estaba progresando bien en septiembre puede necesitar ayuda en enero, mientras que algo que le costaba al principio del año puede convertirse en una de sus fortalezas.

Participar no significa hacer el trabajo por su hijo

Existe una diferencia importante entre apoyar a un niño y hacer el trabajo por él.

La participación familiar puede incluir hablar sobre la escuela, establecer rutinas, leer juntos, revisar el progreso académico, mantener expectativas altas pero realistas y comunicarse con los maestros.

Su trabajo no es convertirse en el maestro de su hijo. Tampoco necesita conocer todas las respuestas.

Su papel puede ser mucho más sencillo y poderoso: preguntar, escuchar, animar, mantenerse informado y buscar ayuda cuando algo no parece estar funcionando.

Empiece con una meta sencilla

Si nunca ha participado mucho en la escuela, no necesita cambiar todo de una vez. Elija una cosa para este año.

Asista a la Noche de Regreso a Clases. Vaya a un Café con el Director. Participe en las conferencias con los maestros. Lea regularmente los mensajes que envía la escuela. Aprenda el nombre del maestro de su hijo y descubra cuál es la mejor manera de comunicarse con él o ella.

Lo importante es encontrar una forma de mantenerse conectado que funcione para su familia.

Reflexión final

Los niños pasan una gran parte de su vida en la escuela. Allí aprenden a leer, escribir, resolver problemas, desarrollar amistades y descubrir nuevas habilidades. Los padres no necesitan estar dentro del edificio todos los días para formar parte de ese proceso.

Pero cuando las familias y las escuelas se conocen, comparten información y mantienen una comunicación abierta, existen más oportunidades para reconocer los éxitos de un niño y detectar cuándo necesita apoyo.

Así que la próxima vez que reciba una invitación que diga “Noche de Regreso a Clases — jueves a las 6:00 p. m.” y se pregunte si realmente vale la pena asistir, piense en lo que esa hora puede ofrecerle.

No está asistiendo solamente a una reunión. Está aprendiendo sobre el lugar donde su hijo pasa gran parte del día, conociendo a las personas que trabajan con él y obteniendo información que puede ayudarle a apoyarlo.

Y también le está comunicando algo muy sencillo a su hijo:

“Tu educación me importa y quiero ser parte de ella.”

En Brilla Bilingual Education, creemos que las familias son una parte fundamental de la educación de sus hijos. No es necesario conocer todas las respuestas. A veces, participar comienza simplemente con estar presente, hacer una pregunta y mantener abierta la comunicación con la escuela.

Fuentes y lecturas adicionales

National PTA
National Standards for Family-School Partnerships

Kim, S. (2022), Educational Research Review
Fifty Years of Parental Involvement and Achievement Research: A Second-Order Meta-Analysis

Castro, M., Expósito-Casas, E., López-Martín, E., Lizasoain, L., Navarro-Asencio, E. & Gaviria, J. L. (2015), Educational Research Review
Parental Involvement on Student Academic Achievement: A Meta-Analysis

Jeynes, W. H. (2005), Urban Education
A Meta-Analysis of the Relation of Parental Involvement to Urban Elementary School Student Academic Achievement

Harvard Family Research Project
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