10–20 minutos al día: un pequeño hábito que puede ayudar a formar grandes lectores

5 minutos de lectura

Entre el kínder y el segundo grado, los niños están viviendo una de las etapas más importantes de su desarrollo como lectores. Están aprendiendo que las letras representan sonidos. Están comenzando a unir esos sonidos para formar palabras. Poco a poco, las palabras se convierten en oraciones, las oraciones en historias y, finalmente, la lectura comienza a tener significado. La escuela desempeña un papel fundamental en este proceso, pero hay algo sencillo que las familias pueden hacer en casa:

Leer juntos todos los días.

No tiene que ser una hora. No tiene que parecer una clase. Para muchas familias, comenzar con solamente 10 a 20 minutos al día puede ser una meta práctica y alcanzable. Lo más importante no es hacerlo perfectamente.

Es convertir la lectura en parte de la vida cotidiana.

Aprender a leer requiere práctica

Piense en cómo un niño aprende a montar bicicleta. Podemos explicarle cómo pedalear, mantener el equilibrio y usar los frenos, pero eventualmente necesita subirse a la bicicleta y practicar. Con la lectura ocurre algo parecido. Los niños necesitan enseñanza explícita para aprender habilidades como los sonidos de las letras y cómo decodificar palabras. Pero también necesitan oportunidades frecuentes para utilizar esas habilidades mientras leen.

El What Works Clearinghouse del Instituto de Ciencias de la Educación recomienda que los estudiantes de kínder a tercer grado lean texto conectado todos los días para desarrollar precisión, fluidez y comprensión.

En otras palabras:

Para convertirse en lectores, los niños necesitan leer.

¿Por qué 10–20 minutos?

No existe un número mágico de minutos que garantice que un niño se convertirá en un lector excelente. Sin embargo, 10 a 20 minutos diarios pueden ser una meta realista para muchas familias. Piense en lo que ocurre con el tiempo. Si una familia lee durante 15 minutos al día, cinco días por semana, eso representa más de una hora adicional de contacto con libros cada semana. Pero el verdadero beneficio no está solamente en acumular minutos.

Durante ese tiempo, el niño puede:

Escuchar palabras nuevas.

Practicar sonidos y palabras.

Observar cómo funciona el lenguaje escrito.

Desarrollar fluidez.

Hacer preguntas.

Aprender información nueva.

Hablar sobre personajes e historias.

Y, quizás lo más importante, comenzar a verse a sí mismo como un lector.

En kínder, leer juntos también cuenta

Cuando hablamos de leer todos los días, no significa que un niño de kínder tenga que sentarse solo durante 20 minutos y leer independientemente. De hecho, probablemente no debería ser así. Los niños que están comenzando a leer necesitan apoyo. Un adulto puede leer una página y el niño la siguiente. Pueden leer una oración juntos. El adulto puede leer primero y pedirle al niño que repita. El niño puede practicar un libro sencillo mientras el adulto lee una historia más compleja en voz alta. Todo esto forma parte del desarrollo de la lectura. Escuchar a un adulto leer también permite que los niños escuchen cómo debe sonar una lectura fluida: con ritmo, precisión y expresión.

De kínder a segundo grado, la lectura cambia rápidamente

Entre los 5 y los 8 años puede ocurrir un cambio enorme. Un niño de kínder puede estar trabajando para leer palabras sencillas. En primer grado, puede comenzar a leer oraciones y pequeños libros con mayor independencia. Para segundo grado, muchos niños están desarrollando mayor fluidez y pueden concentrarse cada vez más en comprender lo que leen. Por eso, esos 10–20 minutos no tienen que verse iguales en cada grado.

En kínder, pueden incluir mucha lectura compartida, práctica de sonidos, palabras y libros sencillos.

En primer grado, el niño puede leer más en voz alta mientras un adulto lo ayuda cuando encuentra dificultades.

En segundo grado, puede aumentar el tiempo que el niño lee y luego conversa sobre lo que acaba de leer.

La meta evoluciona junto con el niño.

Leer las palabras no es suficiente

A veces nos concentramos tanto en que el niño diga correctamente cada palabra que olvidamos el verdadero propósito de la lectura:

comprender.

Después de leer, haga preguntas sencillas.

¿Qué pasó?

¿Quién era tu personaje favorito?

¿Por qué crees que hizo eso?

¿Qué crees que pasará después?

¿Qué aprendiste?

No tiene que hacer diez preguntas después de cada página.

Una conversación natural sobre un libro puede ayudar al niño a desarrollar vocabulario, comprensión y pensamiento.

Incluso puede decir:

"Cuéntame sobre lo que acabamos de leer."

La respuesta del niño puede decirnos muchísimo sobre lo que comprendió.

No convierta los 20 minutos en una batalla

Este punto es especialmente importante. La lectura diaria debería ayudar a desarrollar lectores, no hacer que los niños aprendan a odiar los libros. Si su hijo está cansado, frustrado o el libro es demasiado difícil, haga un cambio. Lea usted. Lean juntos. Escojan un libro más fácil. Busquen algo sobre dinosaurios, animales, deportes, princesas, el espacio o cualquier tema que le interese.

El Instituto de Ciencias de la Educación recomienda que las actividades de lectura en casa sean apropiadas para el nivel del niño y promuevan el aprendizaje en un ambiente positivo, en lugar de causar frustración.

El objetivo es práctica, no perfección.

La lectura en voz alta sigue siendo importante

Cuando un niño comienza a leer independientemente, los padres no tienen que dejar de leerle. Hay una buena razón para continuar. Un niño puede comprender historias e ideas mucho más complejas de las que todavía puede leer por sí mismo. Al leerle un libro más avanzado, usted puede exponerlo a vocabulario, conocimientos y estructuras del lenguaje que todavía no encontraría en sus primeros libros independientes. La Academia Americana de Pediatría destaca la lectura compartida como una actividad que favorece interacciones ricas en lenguaje y apoya el desarrollo del lenguaje, la cognición y otros aspectos del desarrollo infantil.

Así que esos 10–20 minutos pueden incluir dos tipos de lectura:

El niño lee con usted.

y

Usted lee al niño.

Ambas tienen valor.

¿Y si en casa hablamos español?

Entonces lean en español. Las familias no tienen que abandonar el idioma que hablan mejor para apoyar el desarrollo de la lectoescritura. Lean cuentos en español. Hablen sobre las ilustraciones. Pregunten qué sucedió. Aprendan palabras nuevas. Cuenten historias familiares. Y, cuando sea apropiado, hablen sobre conexiones entre el español y el inglés. Para los niños bilingües, desarrollar experiencias ricas de lenguaje y lectura en casa puede ocurrir en el idioma que la familia utiliza de manera natural. El momento de lectura también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer no solamente las habilidades académicas, sino la conexión con el idioma y la familia.

Haga que la lectura forme parte de la rutina

Uno de los mayores secretos puede ser simplemente decidir cuándo van a leer. No espere a encontrar tiempo. Busque un momento que ya exista en su rutina.

Puede ser:

Después de la cena.

Antes de dormir.

Mientras esperan que un hermano termine una actividad.

Después de llegar de la escuela.

Durante el desayuno del fin de semana.

Incluso puede mantener algunos libros en el automóvil para esos momentos de espera.

Cuando la lectura ocurre aproximadamente a la misma hora todos los días, deja de sentirse como una tarea adicional.

Se convierte en:

"Esto es algo que hacemos en nuestra familia."

Deje que su hijo elija

No todos los libros tienen que ser libros que los adultos consideramos "educativos".

¿Su hijo quiere leer el mismo libro de dinosaurios por quinta vez?

Perfecto.

¿Prefiere un libro sobre camiones?

También.

¿Quiere leer una historieta apropiada para su edad?

Está leyendo.

Permitir que los niños tengan cierta elección puede ayudar a que la lectura se convierta en algo que desean hacer y no solamente en algo que tienen que hacer.

También puede tener una pequeña canasta de libros al alcance del niño y cambiar algunos títulos periódicamente.

Haga que los libros sean fáciles de encontrar.

Cuando un niño tiene dificultades

La práctica en casa es importante, pero hay algo que las familias también deben saber: Más minutos de lectura no solucionan automáticamente una dificultad de lectura. Si un niño tiene dificultades persistentes para aprender los sonidos de las letras, unir sonidos, reconocer palabras o avanzar en la lectura, hable con su maestro. El niño puede necesitar instrucción más específica o apoyo adicional. Los padres no deberían sentir que simplemente necesitan hacer que el niño "lea más". La práctica funciona mejor cuando el niño está practicando habilidades que está aprendiendo correctamente y recibe ayuda cuando la necesita.

Una rutina sencilla de 15 minutos

No necesita preparar una lección.

Puede probar algo así:

5 minutos: El adulto lee.

5 minutos: El niño lee o leen juntos.

5 minutos: Hablen sobre el libro.

Algunos días serán 20 minutos.

Otros serán 10.

Y algún día particularmente ocupado quizás solamente puedan leer un cuento corto antes de dormir.

Está bien.

La consistencia importa más que crear una rutina perfecta.

Reflexión final

Entre kínder y segundo grado, los niños están construyendo habilidades que utilizarán durante toda su educación. Y una de las formas más sencillas en que las familias pueden apoyar ese desarrollo ocurre lejos de una hoja de trabajo o una pantalla. Ocurre cuando un niño abre un libro junto a alguien que le importa.

Diez minutos.

Quince minutos.

Veinte minutos.

Una historia a la vez.

Una conversación a la vez.

Una palabra a la vez.

Con el tiempo, esos pequeños momentos pueden ayudar a construir algo mucho más grande:

un niño que sabe leer, comprende lo que lee y, esperamos, descubre que también disfruta hacerlo.

En Brilla Bilingual Education, creemos que apoyar el aprendizaje de un niño no siempre requiere actividades complicadas. A veces, uno de los hábitos educativos más valiosos que una familia puede crear comienza simplemente abriendo un libro juntos.

Fuentes y lecturas adicionales

Institute of Education Sciences (IES), U.S. Department of Education
Supporting Your Child's Reading at Home

What Works Clearinghouse, Institute of Education Sciences
Foundational Skills to Support Reading for Understanding in Kindergarten Through 3rd Grade

Institute of Education Sciences — Regional Educational Laboratory Southeast
A Resource for Parents and Caring Adults of Children in Grades K–3: Supporting Your Child's Reading at Home

American Academy of Pediatrics
Literacy Promotion: An Essential Component of Primary Care Pediatric Practice

Reading Rockets
Reading and Writing SOS: Bilingual Families

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